LEMA: ¡ANUNCIA!

Y les dijo: Id por todo el mundo y anunciad la Buena Nueva a toda criatura.” (Mc 16: 15)

Conoce lo que se dice en la Biblia sobre el lema y haz de éste tu fuente de inspiración:

Lc 10, 1-12 Misión de los 72: “Después de esto, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares donde pensaba ir él. Y les decía: “La mies es abundante y los obreros son pocos, rogad pues al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bola, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”.

Juan 15:16 “Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda”.

Marcos 5:20 Jesús le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

Juan 20:21 Jesús entonces les dijo otra vez: Paz a vosotros; como el Padre me ha

enviado, así también yo os envío.

Salmos 96:3 Contad su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.

Hechos 1:8 Recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Mc 16, 6-7.10 «No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Miren el lugar donde lo habían puesto. Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que él irá antes que ustedes a Galilea; allí lo verán, como él se lo había dicho». Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban.

Mc 1, 2-3 “Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos”.

2Cor 5, 14: El amor de Cristo nos apremia

1Cor 9, 16: Ay de mí si no anunciara el Evangelio

1Jn 1, 3: Lo que hemos visto y oído es lo que anunciamos.

EG11: Un anuncio renovado ofrece a los creyentes […] una nueva alegría en la fe y una fecundidad evangelizadora. […] Él hace a sus fieles siempre nuevos; aunque sean ancianos, “les renovará el vigor, subirán con alas como de águila, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse” (Is 40, 31)

EG15: Juan Pablo II nos invitó a reconocer que “es necesario mantener viva la solicitud por el anuncio” a los que están alejados de Cristo, “porque ésta es la tarea primordial de la Iglesia”.

La actividad misionera “representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia” y “la causa misionera debe ser la primera”.

EG23: Fiel al modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo. La alegría del Evangelio es  para todo el pueblo, no puede excluir a nadie. Así se lo anuncia el ángel a los pastores de Belén: No temáis, porque os traigo una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo (Lc 2, 10).

EG 264: La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más. Pero ¿qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer? Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo, necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos. […] La mejor motivación para decidirse a comunicar el Evangelio es contemplarlo con amor, es detenerse en sus páginas y leerlo con el corazón.

EG265: El misionero está convencido de que existe ya en las personas y en los pueblos, por la acción del Espíritu, una espera, aunque sea inconsciente, por conocer la verdad sobre Dios, sobre el hombre, sobre el camino que lleva a la liberación del pecado y de la muerte. El entusiasmo por anunciar a Cristo deriva de la convicción de responder a esta esperanza.